Walberta Soto, madre del menor, espera la ayuda de personas solidarias en el hospital holandés.

Rufo Calle tiene 10 años, luce menor ya que es menudo, y tiene una sonrisa brillante para regalar a la gente que va a visitarlo al Hospital Holandés del El Alto (Ciudad Satélite), donde está internado tras una operación de emergencia por una apendicitis, que casi le cuesta la vida.

"Gracias por venir", dice mientras sostiene la mano de su progenitora, Walberta Soto, quien luce agotada pero no se aleja de su hijo desde el 9 de abril que fue internado.

El niño es uno de los ocho hijos de la señora, ambos llegaron al nosocomio desde la provincia Aroma porque el niño padecía terribles dolores.

"Estoy preocupada por mis otros hijos también, se han quedado allá", expresa y tiene la mirada apesadumbrada.

Cuando le informaron que el menor debía ser intervenido de emergencia ella lloró y dijo "tendrá que morirse porque no tengo para pagar la operación", cuyo costo es de Bs 3.500.

Walberta no sabe leer ni escribir, hace dos años el padre de Rufo y sus hermanos los abandonó y la familia se sostiene con una vaca y un par de ovejas. Las nueve personas viven al día con un poco más de Bs 10.

"A veces no comemos", cuenta y quizá por eso estar en ayunas ya es cotidiano para ella, que pese a estar débil vela el sueño de su hijo. Lo poco que ha ingerido desde que internaron a su retoño ha sido gracias a la solidaridad de desconocidos, explica.

"El lunes lo van a operar de nuevo. Han hallado como una especie de bolita entre su cara y cuello. Me preocupo mucho".

Las personas que quieran apoyar a esta madre y a su hijo pueden buscarla en el hospital en el sector de Pediatría. También depositar en la cuenta 4061816565 del Banco Mercantil Santa Cruz. (Oxígeno)

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